Primer encuentro no convencional

Círculos de poder, estado y gobierno.

24 de noviembre de 2017 – Salida de Emergencia

Daniel Vizuete y Cristina Muñoz

El Estado moderno, sus elementos dinámicos y fenómenos externos fueron los puntos sobre los cuales decidimos arrancar con la propuesta de La Alharaca.

Daniel enfatizó en el hecho de cómo la democracia moderna, puede ser percibida como la dictadura de las mayorías, base de la utopía civilizatoria del capitalismo. Fundamento sobre el cual se podría explicar la dinámica política nacional e internacional, y los supuestos objetivos que como sociedades nos planteamos. Los asistentes remarcaron en hechos que darán forma a fenómenos políticos que tendremos que afrontar en el futuro y las posibilidades que como ciudadanos tenemos de reaccionar.

Una dimensión importante del debate se centró en cómo históricamente hemos construido el Ecuador. Para Juan Luis Salgado por ejemplo las bases sobre las que hemos planteado nuestra identidad nacional han influido incluso en decisiones en torno a nuestra agenda de planificación.

No podemos descuidar el hecho de que nuestras variantes geográficas y la forma en cómo se han definido las fronteras responden generalmente a conflictos internos y externos que han dejado aliados históricos y que denotan una construcción hacia afuera, mas no la interna. Así mismo – y, hasta paralelamente- los modelos liberales, los liderazgos, los populismos y la religión han modelado y transformado nuestra forma de crear comunidad -que podría dejarnos entender el cómo de una construcción identitaria interna-.

A partir de los 2000, internamente estos elementos han venido siendo menos heterogéneos, debido a la modernidad y corrientes globalizadoras. La respuesta sudamericana fue evidente, para algunos radical, cristalizando líderes que gobernaban con todos o con nadie. Así, la forma de percibir los liderazgos también fueron apegándose a cánones homogeneizadores, influenciados por la construcción de discursos en torno a la lógica de las percepciones de lo bueno y lo malo -que hacen posible encajar profecías del fracaso o incertidumbre-.

Una suerte de desconexión, como fundamento para reconocer que en Ecuador las motivaciones de sus habitantes varían de región en región -y de población en población incluso-, nos deja saber que nuestra diversidad se cimienta en lo que hemos recogido durante años a través de migraciones internas y externas, inequidades abismales, formas de participación política y su imposición de valores, etc. Así, las ciudades podrían llegar a ser resultados de proyectos políticos elitistas que no despiertan mayores grados de resistencia – sobre todo en la actualidad-.

A través de las inequidades hemos naturalizado violencias puntuales y su control por el estado; este elemento nos permite saber cuan susceptibles somos respecto a un estado que se mueve en torno a choques de poderes internos y externos- así también hemos naturalizado agendas externas trazadas muchas veces por intereses de mercado transnacional.

¿Los liderazgos modernos están marcados por estos vacíos? ¿La horizontalidad entra dentro del discursiva light? ¿Estados de propaganda?

En un país compuesto por una mayoría de jóvenes, estas preguntas son trascendentales. Ejemplifican los asistentes los liderazgos actuales, y cuánto nos representa el ex Ministro Espinel como un caso. Estamos ante generaciones testigos de “los últimos… escultores, artesanos, agricultores”. Al parecer los espacios de participación y desenvolvimiento son insuficientes para conectarnos con nuestras identidades, territorios y realidades, envueltas en poderes que modelan nuestra cotidianeidad – las futuras luchas olvidadas-. El enaltecimiento del poder económico, de clase, religioso, político parece incluso acentuarse más; así, los patrones de consumo se encuentran totalmente guiados por una competencia de distinguirse del otro.

Para Cristina, las circunstancias antes indicadas recaen sobre un tipo de orden, estrictamente modelado por el sistema y las ilusiones efímeras que prometen seguridad y respeto sin bases culturales sólidas. En ese sentido, hasta los mismos canales de desfogue social responden a modelos económicos que vacían hasta los espacios de encuentro.

¿Cuáles son las instituciones -entiéndase militar, religiosa, etc- en las que más confiamos? Según las estadísticas, las respuestas son sorprendentes. Los canales de cohesión social forman parte de esta realidad moderna, contrapuesta y líquida.

Agradecemos a quienes hicieron posible nuestro primer encuentro, a quienes asistieron y aportaron con puntos para el análisis. El estado es un como un cuerpo en constante renovación; identificar los elementos que lo constituyen como tal es indispensable para no perder de vista nuestra posición como ciudadanos.

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